dicha

Transpiro, siempre transpiré. Mi mamá se despertaba en el medio de la noche y me prendía la luz y yo estaba caliente y húmeda y tibia, con los ojos abiertos y las sábanas mojadas, pero sin llorar.

Cuando nací era un molusco de caparazón rosa y párpados pegados. Mis hermanos creyeron que tenía una enfermedad, creyeron que nadie se animaba a contarles.

Corro y me caen gotas gruesas de la frente hasta las cejas, algunas hasta el cuello. Cuando freno, si hay viento enseguida tengo frío, estoy empapada en todo el cuerpo, las calzas se me derriten contra las rodillas y las medias gruesas absorben como pueden la humedad. Además me vuelvo violeta. Pero corro de noche, y con las luces naranjas de los faroles negros y las luces blancas de los autos plateados parece que tengo la piel oscura, brillante.

Le empapé la camisa a mi novio, la única buena, no tiene mucha plata, de lágrimas con rimmel y un poco de baba cuando me quedé dormida llorando y me desperté y él estaba mirando el celular pero con la otra mano me había tranquilizado, la mano en el pelo con las raíces transpiradas, todo el tiempo.

Tengo un hermano rubio y más grande que yo. Las novias no le duran mucho pero se enamora más. No transpira, nunca lo vi llorar.


Me rompen el corazón, me retuercen las entrañas: la juventud militante, los mensajes de amor y los agradecimientos por la amistad en facebook, los escotes de cola de los gordos que se agachan, las chetas que incursionan en el arte, los chetos progres, los que se burlan de los chetos y le pifian, los políticos haciendo chistes, las acusaciones de cipayismo, los disfraces de las fiestas de disfraces, las excusas de la gente para explicar por qué no se recibió, los estudiantes de cine que repudian el mainstream, los actos de repudio, los chicos que te dicen que se nota que sos una mujer sensible pero fuerte.

Me carcome la vergüenza ajena.

No me une ningún sentimiento de afinidad con los que me hacen sufrir así: la vergüenza ajena es lo contrario a la compasión. Creo que tiene más que ver con un equilibrio cósmico, con compensar con mi vergüenza la culpa que ellos, los verdaderos responsables, tendrían que estar expiando.

Los que sufrimos vergüenza ajena también la damos, claro. Soy perfectamente capaz de provocar repulsión y pena, pero hay una diferencia: yo tengo la consideración de sentir, aunque sea con un poco de delay, un profundo asco de mí misma. Pero hay gente, hay gente que hace colas de horas para ir a la tribuna de un programa y no se tapa la cara cuando pasan las cámaras, que tira indirectas, que pone cara de asombro en las selfies, que está desnutrida y te dice que te sirvas una porción más de torta que estás muy flaquita, que le contesta a los famosos en twitter, que sobreactúa su desprecio por Sabina y Arjona, que hace chistes verdes en la oficina, que no deja propina nunca, hay gente impune, hay gente que no se castiga y va feliz, poniéndole nombres horribles a sus hijos y vistiendo a sus perros y dejando espacios antes de las comas y capaz esto que se llama vergüenza ajena no sea otra cosa que envidia.


Cuando era infeliz, muy infeliz, una infeliz, siempre sabía exactamente qué tendría que pasar para que estuviera bien. Una aparición de la Virgen o renunciar a mi fe, mudarme a una ciudad donde nadie me conozca, que me dé bola el forro ese que no se da cuenta lo que podríamos ser juntos, que se mueran algunas personas, que reviva otra, tener tres bebés de una, poder volar o tener 15 años de nuevo. Cualquier cosa puede ser la llave mágica cuando sos infeliz: un cambio de sexo, un cambio de especie, salir del closet y volver a entrar, casarme y enviudar y casarme con otro, dejar la carrera, volver a la carrera que dejé, dejar a todo y a todos. 

Siempre me inventaba una solución salvadora. También sabía claro que era imposible que pasara, que nunca iba a pasar, pero me pasaba la vida creyendo que si pudiera volver el tiempo atrás y hubiera nacido en otra familia y fuera 20 kilos más flaca y 10 cm más alta, podría ser feliz.

Ahora soy feliz, increíble, cada día es bueno, pero pero pero pero hay una sensación de amargura, todavía más allá de las pequeñas frustraciones y parálisis normales, siempre hay algo más profundo que falta, y me acuerdo de los bebederos que teníamos en el colegio, que tiraban un chorrito de agua que nunca terminaba de sacarme la sed terrible. 

Y no tiene solución. 

No sé si tiene una explicación la infelicidad, una explicación que yo pueda entender, pero por lo menos sé que tiene una utilidad. A mí me sirve para creer que hay una salida, aunque la esté palpando en la oscuridad, aunque me supere.

Para eso me sirve ser infeliz: para no desesperarme.


James Merrill / El poeta ahogado

El poeta ahogado, horas antes de ahogarse
tenía ojos de remolino, sal en sus muñecas, y exhibía
una acuática afectación. El mar estaba enterado,
como las flores en la cabecera de una herida,
de una responsabilidad inminente,
como un imán tendióse al lado de él durante todo el día azul;
ambiguo como un pulmón.

El observaba a los buzos estudiar un elemento
familiar como las escalas para el músico,
donde nadar es una progresión de vocales largas,
una comunicación que nunca puede ser buscada,
pues en sí misma es completa: evidente como las perlas,
ligada a los acontecimientos.

Ahogarse fue la perfección de la técnica,
la palabra envolviendo su propio sentido, como el Tiempo;
como si habláramos de poemas en un poema,
o en el momento culminante en una sonata citáramos
ejercicios de digitación: un cumplido
para todo logro.

vía


Mails progresivamente ficticios from:MADRE

De: MADRE

Enviado el: 15 de agosto de 2014 02:36 p.m.

Para: Vos y todos tus hermanos

Asunto: RE: Soy donante

 

Mariana

Tema órganos y demases. Es más fácil decirle a tu familia que sos donante y confiar en nosotros, en tu marido, etc.

Puede haber algún problemas, o varios, logísticos en el momento de tu paso a la eternidad, que complicarían mucho a la familia.

Esto lo escuché de la mujer de un médico, que conoció muchos casos.

Nosotros haremos tu voluntad, como creo que todos nos respetamos.

Besosssssss, y LIBERTAD!!!!!

 

—-



De: MADRE

Enviado el: 14 de agosto de 2014 07:16 a.m.

Para: Vos y todos tus hermanos

Asunto: ¡Artículo bueno!!!

 

Chicos

¡Todavía se publican buenas noticias!

Cecilia, ¡¡¡contá con mis rezos!!! Después contanos como le fue a “el Alberto”.

Besos

 

Lunes 11 de agosto de 2014 | Publicado en edición impresa I Sociedad

Ser padres hoy: una familia numerosa diferente

“Los problemas se dividen y las alegrías se multiplican” es el lema de este matrimonio que, contra viento y marea, educó a 12 hijos, tres de ellos adoptados.

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De: MADRE

Enviado el: 13 de agosto de 2014 07:37 p.m.

Para: Vos

Asunto: RV: retiro espiritual para jóvenes en Luján

 

Creo que te lo había mandado. Quizás lo quieras hacer con amigas, aunque sea dos días.

Beso

 

/flyer/

 

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De: MADRE

Enviado el: 3 de julio de 2014 05:24 p.m.

Para: Vos

Asunto: Fwd: retiro para secundaria y universitarias

 

María,  quizas quieras ir con amigas.

Bedo

 

/flyer/

 

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De: MADRE

Enviado el: 1 de junio de 2014 05:36 p.m.

Para: Vos

Asunto: RV: Teatro Marin presenta: “Nunca es tarde para cambiar”

 

María

¿Escuchaste hablar de esta obra? La recomienda el Padre Juan Carlos Hacheverry. Tiene muy buenos actores y un mensaje cristiano para jóvenes y viejos. Si queres ir, te compro entradas.

¿Venis a comer hoy?

Beso

 

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De: MADRE

Enviado el: 2 de mayo de 2014 04:26 p.m.

Para: Vos

Asunto: Re: Re: ¡Estoy bien!!!!

 

María

No me gustó el chiste que hiciste. La salsa de tomate mancha a grandes y chicos por igual.

¡Me alegro que te alegres que estoy bien!! ¡A seguir rezando!!

Comprar acelga congleda, 2

3 latas de choclo no cremoso

2 tapas de tarta

Queso crema 1

48 salchichas

20 leches desc sachet

3 aceite no mezlca

NO COMPRAR PORQUERÍAS OJO

 

Abrir electricista 8-10 am mierc-jue

 

Beso

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De: MADRE

Enviado el: 5 de abril de 2014 02:16 p.m.

Para: Vos

Asunto: (no subject)

María

Ya sé que estabas triste, pero te tomaste toda la coca cola light qye era para el té del cumpleaños de Elvi mañana, por favor reponer.

Beso